TOQUE DE QUEDA

octubre 24, 2020

TOQUE DE QUEDA

Cenicienta 20.20

Menos mal que ya me había encargado los zapatitos de cristal. Transparentes. Para ver la realidad del color real.

Ahora estoy ensayando para volver a casa a todo correr sin perder ninguno. Es que tengo menos tiempo. Ella doce campanadas, yo sólo 10. Que hay que darse mucha prisa para ser puntual en este tiempo. Porque claro, no sé si me va a valer de algo decir en los controles, si los ponen, que tuve que reunir la interterritorial, con lo que eso supone de habla cucurucho que no te escucho, ponerme de acuerdo conmigo misma y con las 17 que viven en mí, convocar a la oposición, ir de visita al despacho de Ayuso a ver qué le parece a ella, volver, interponer un recurso en algún tribunal superior, recurrir a otro más supremo hasta que me den la razón suprema, arriesgarme a perderla, y primero, claro, tendría que aclararme qué es lo que pienso, luego saber si lo que pienso es lo que voy a seguir pensando y por último decidir entre hacer nada y no hacer nada. Ya imagino la cara del agente, pobrecito. Pues eso, la misma que se nos está quedando.

De pequeña, de más pequeña quiero decir, siempre pensaba que cuánto aguantaría yo a lady Tremaine y sus niñas. Todavía me lo pregunto. Qué paciencia. Nunca imaginé que era un ensayo para lo de ahora.

Lo suyo sí que era estrategia. Lo de Cenicienta. Ponerte a lo que te tienes que poner, rápido, para poder leer, cantar y soñar, corretear despreocupada por los campos, subir al desván a ver estrellas, repartir la comida que no te gusta con los pajarillos, los ratones y un gato, que cosan ellos, que te ayuden a planchar, fregar, secar y a pasar los malos ratos, escuchar tonterías y taparte los oídos, acariciar a Gus. Qué vida. 

Yo la entiendo. Se empeñó en ir al baile y fue. Con permiso y sin él. Le dijeron que a en punto y a en punto ella estaba a sus cosas, y en ellas siguió. Ir sola. Volver sola. O no. Que te pruebes el zapato y te encaje. Que no se apague el hechizo aunque todo se derrumbe. Y los príncipes, de azul. Marino.

Marco en rojo los días que me acercan al final de este año. Se me agota el calendario. Pongo la alarma en el reloj. A las 20.20. Tengo que cerrar el último bar antes de que den las campanadas. Que me dé tiempo.

Susana Vergara Pedreira


Comments


  1. Paula

    25/10/2020 at 22:16 Responder

    Jajjajajjajaj cenicienta con Gus al lado!! Me encanta!!
    Los zapatos no los vamos a perder pero…a este paso lo que vamos a perder es la cabeza.

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