TOQUE DE QUEDA 3

noviembre 12, 2020

TOQUE DE QUEDA 3

Casilla de salida

Ni dados necesitas. De puente a puente porque te lleva la corriente. Que no sabes ni dónde vas. Y no es nada. Lo peor, quién lo iba a decir, es terminar en la posada, con los bares cerrados por decreto, te dejan allí dos turnos sin poder tomar nada y hasta prefieres caer al pozo o acabar en el laberinto, qué mas da ya, si no encuentras la salida.

Como aquellas tediosas tardes de invierno, cuando los mayores te aburrían tanto para divertirte. A jugar. Al cinquillo.

Un poco como ahora. Que tienes las cinco cartas para jugar y no sabes por qué, vas perdiendo siempre. Y eso que todos llevan las mismas: mascarilla, distancia, manos, ventilación y… ah no, que la quinta no la han repartido aún, vacuna.

Te lías a hacer señas, miras las cartas de los demás, muestras las tuyas. Que nada te importa ya. Hasta estás por hacer trampas. Te esfuerzas en cumplir las normas, que de natural no te sale, la verdad, y acabas como todos, pidiendo el comodín. Hasta empiezas a sospechar que el tahúr tiene la baraja marcada.

Lo de las cartas es lo mejor. Para acabar rápido. Sólo si te da lo mismo ganar o perder. Todo con tal de poder hacer lo que te da la gana, leer, escuchar música, mirar por la ventana sin pensar, soñar, dejar que te acaricie el viento, sestear.

Aquellas tediosas tardes de invierno, cuando todo estaba por llegar. Cuando la emoción andaba en el huy, en el ostras, en el casi. Antes de que todo lo cubriera la nieve y te dejaran salir a congelarte las manos con tus hermanas y tus primos, con los niños de tu calle y los de al lado, mientras te ardían el alma y las ganas.

Abandonarte del todo en la nada. Dejar dormir todos los proyectos menos el amor. Parar el reloj en las horas felices. Salir para siempre de la casilla de salida.

Susana Vergara Pedreira


Comments


  1. Paula

    13/11/2020 at 00:10 Responder

    He empezado riendome y luego cuando he leído “mientras te ardían el alma y las ganas”…me he dado cuenta que me he apagado sin darme cuenta, que me falta la chispa…pero espero resurgir de las brasas, si es que cuando pase la tormenta aún queda rescoldo.
    Gracias de corazón

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