TOQUE DE QUEDA 2

noviembre 03, 2020

TOQUE DE QUEDA 2

Segundos

Vais a tener que daros prisa. Me he reunido con mi epidemiólogo jefe y me ha dicho que la cosa va fatal, que no salen las cuentas, que me tengo que confinar. Yo al principio he dicho que sí. Incluso segura de mí misma. Me impongo una restricción transitoria de movilidad y así no salgo de la cama. Alarma, ni la del reloj. Pero luego, pues me dio porque no y punto. Así, sin más explicaciones. Que no me veo convencida. Ya está.

 

Así que me acabo de comunicar que me voy a escribir una carta preguntándome si me puedo confinar cuando me venga en gana. Qué me importa que tenga transferidas las competencias sobre mi vida. No me apetece tomar esa decisión, que la tome otro. O sea, yo. Así, siempre puedo echarme la culpa de lo que hago, y tan tranquila. Y si no me gusta y me harto, me manifiesto, doy cuatro gritos, tiro las sillas, prendo la cocina, arranco las lámparas y bueno, el resto ya lo sabéis.

 

Al principio he pensado en un confinamiento inteligente, pero no sé si me dará la cabeza para eso. Luego, opté por algo por tramos. Confinada perimetralmente desde las 11 de la noche hasta las 6 de la mañana. Nada de levantarse por la noche a beber y a ver qué tal va la vida. Después, de 6 a 9, permitida la movilidad entre territorios próximos, para ir a la cocina a tomar un café y volver al salón a seguir escribiendo. A la hora de la comida, confinamiento estricto, ni cocinar voy a poder, id preparando los táper. En la siesta, inmovilización total de todas las células humanas que me queden despiertas. A las 8 de la tarde, abiertas las fronteras durante dos horas, para ir al bar. Y a las 10, toque de queda. Así que no me llaméis para quedar.

 

Con tanto jaleo, me he tenido que descargar la app para actualizar en cada momento lo que puedo hacer. Bueno, y también para rastrearos y saber si andáis por aquí cerca y, si estáis en positivo, nos hacemos una pcr, que viene a ser pon caña que repito.

 

Todo iba bien. De verdad. Marchaba perfecto. Lo mismo que nos está pasado ahora. Iba tan estupendo que he pensado, voy a liarla un rato. Y es cuando he decidido escribirme una carta de máxima autoridad a máxima autoridad para comunicarme que me voy a confinar, sí, bueno, vale, pero lo voy a hacer con una nueva modalidad no ensayada hasta ahora y que, según los cálculos del equipo de expertos que me asesora, ninguno, va a dar el mismo resultado que lo de ahora. Ninguno también. Me voy a confinar por microsegundos.

 

Después, confinaré el cerebro. Para que no vuelva a mi mente que la curva se me ha vuelto cuesta.

 

Cada mañana, camino hacia la tormenta. Intentado averiguar lo que va venir. Segura sólo de que me adentro en la espesura. Por la noche, avanzo sobre la niebla. Lo único real. Un instante. El momento en el que vivo. Noviembre, el mes de la nada. Y no sé por qué, de la despedida.

Susana Vergara Pedreira


Comments


  1. Paula

    04/11/2020 at 00:15 Responder

    Lo de a las 8 caña…creo que se nos fastidió!!!
    Asi que, necesitamos una revisión de “toque de queda 2″…en un “toque de queda 3 y sin caña”…jajajjaja…reir por no llorar…
    Y las “despedidas” para cuando lleguen…

    Gracias por darnos un cachito de ti.

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