DIARIO DE UNA CONFINADA PERIMETRAL

octubre 09, 2020

DIARIO DE UNA CONFINADA PERIMETRAL

Geometría perimetral

He tenido que volver a las matemáticas. A la fuerza. En esto de cambiar tengo la ventaja de haber sido siempre alumna aventajada. Y en lo de no cambiar, también. De las primeras de la clase.

Total, que cuando creías que todo era abc y que uno más uno no podía ser la raíz cuadrada de nada al vacío resultó que sí. Que crees que eres el centro y resulta que te quedas en perímetro.

Estoy en una nueva fase. Sin elegir ni nada. Confinada perimetral. Cuánto ha enseñado la pandemia, en palabros, digo. Para disimular. Y no contar la cosa como es. Pues puestos a dar rodeos, yo he elegido el polígono. Para ir a tomar un café. Paso de la carretera recta. Así me salto la prueba del nueve, que es un coche de poli pidiendo papeles. Que da igual que los tengas, que a veces te gusta multiplicar papeletas. Y bueno, también por vivir más encuadrada con este país, tan dado a las curvas para ir en linea recta hacia el quebrado.

Todo se ha vuelto geometría. Entras en el bar y la barra tiene marcado un triángulo con la hipotenusa y claro, te alejas para no ser tú el cateto. Tiemblas con los decimales.35 con 5 dice la pistola que colocan en la frente y van y te paran. Medición al cuadrado. Explica que tú eres de natural fría. Vives en una curva que quieren volver plana, el porcentaje de normas y contranormas es directamente proporcional al número de administraciones que te administran o lo que sea, pierdes la cuenta, coges una teoría, la multiplicas por dos, la divides hasta retorcerla, la elevas hasta el infinito y ya tienes una nueva fe en la que creer, aunque sea mentira y lo sepas, las carreteras se han llenado de conos, te quitan puntos por todo, ya no sabes con qué prisma mirar la vida ni desde qué ángulo. Es un sinvivir sin el punto medio. La cuadratura del círculo.

Que todo te importa ya un π-to y estás por hacer la 13-14.

Y luego está, claro, el principio de Arquímedes. Qué cuando va tu cuerpo sumergido en cerveza a experimentar un empuje vertical y hacia arriba igual al peso del fluido desalojado.

Aquí estamos, en el contorno. Encerrados en un poliedro. Jugándonoslo a caras. Si yo sólo sueño con una pirámide de vértice blanco. Gilbo, Ubiña, Burín, Correcillas, Ten, Susarón… Todo se me hace montaña.

Susana Vergara Pedreira


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