Diario de una confinada (día 42)

abril 26, 2020

Diario de una confinada (día 42)

Salir

Me puse tan contenta que se me olvidó todo. Pero cuando digo todo, no es sólo una parte. Empecé a hacer planes sin darme cuenta de tantas cosas. No sé, como si estuviera en el Gobierno por un momento. Que ya me imagino en el consejo de ministros y ministras poniendo una silla más, estirando la mesa como si fuera por Navidad.

Mira que no iba a mirar la rueda de prensa del presidente, no por nada, es porque ha cogido como una manía de amargarnos las noches de los sábados con sus cosas, que desde hace 42 días son las nuestras, de todos, que ya te planteas si es que se aburre en la Moncloa y tiene que venir a casa, a la de todos, como el que se lo sabe todo. Ah, no, que no se lo sabe.Qué estrés.

Porque cuando se me bajó lo de la alegría me dio el bajón. Claro, empecé a leer la letra pequeña de mis planes. Que en esto también parezco del Gobierno, que es muy de matices, de donde dije Diego digo Pedro y luego Pablo. Que hay que esperar a lo que dicen mañana, se desdicen pasado y así hasta que dejan de hablar y se ponen a escribir. En el BOE. Y ahí empiezan los problemas. En el decreto. Porque a ver dónde tengo yo ahora las zapatillas para salir a hacer deporte. El chandal sí que sé dónde está, lo llevo puesto desde el otro mes, os acordáis, cuando nos encerraron en casa. Y bueno, lo de las raíces vamos a dejarlo para otro momento, que ya pensé que me iban a crecer también en casa. Saldré a cubierto. Por el día, digo, porque mira que elegir el 2 de mayo. Uf. Que en este país ya sabemos cómo nos las gastamos.

Qué prisas. Porque una hora para ir y volver a ningún sitio es poco tiempo. Qué dudas, que ya no me acuerdo si antes hacÍa deporte o a lo mejor era tirando a vaga. Qué jaleo, a qué hora salgo, todo de golpe o lo divido por minutos. Qué miedo, de repente. ¿Y si llueve?

Mientras el presidente nos dejaba salir, salió sobre León el arco iris. Una señal. Quizá empieza el tiempo del milagro. Tal vez es el principio y no el final.  Quién sabe si ahora comienza todo. Empezando por salir. De nosotros mismos. Quién sabe si al fin sabremos cuál era el fin. Dos de mayo. Al fin, la libertad. He hecho planes. Quiero veros en el río. Aunque sea a lo lejos. No faltéis. Os he echado de menos. Hasta mañana. Cuidaos mucho.

Susana Vergara Pedreira


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